Abrir la gestión para no decidir en soledad
- cidem7
- hace 1 día
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El programa Dirección Abierta de la Universidad Nacional de Tres de Febrero propone un espacio de aprendizaje entre pares donde dueños y directores de PyMEs trabajan sobre desafíos reales, con acompañamiento continuo y foco en la implementación.

Impulsado por el Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones (CIDEM) de la UNTREF, el Programa Dirección Abierta nació para romper con una imagen clásica del empresariado: la del director que toma decisiones en soledad, puertas adentro, sin espacios de intercambio.
“El nombre lo dice todo: se trata de romper con esa idea del director encerrado en su oficina”, explica Faustino Rodríguez, coordinador del programa y director de la Pyme Global EMR y del consorcio DIPAT. “Alude a un modelo de liderazgo basado en la colaboración y la inteligencia colectiva. Es ‘abierta’ porque dejamos de operar de forma aislada para compartir problemas reales de manera transparente. La idea es abrir tu gestión al aporte de otros y no tropezar siempre con la misma piedra”.
Rodríguez subraya que no se trata de una capacitación tradicional: “En lo personal no la veo como una capacitación sino como una actividad de coaching y aprendizaje entre pares, con la asistencia de una institución como la UTREF”.
Un diferencial claro: menos PowerPoint, más implementación
Lo que distingue a Dirección Abierta de otras propuestas ejecutivas es su formato. “No es una clase teórica más; es un espacio de confianza y dinamismo total”, señala Rodríguez. “El diferencial es que no te tiran un PowerPoint y se van: acá tenés una consultoría personalizada cruzada entre empresarios y un acompañamiento continuo después de cada encuentro para que lo que se habló se aplique de verdad”.
La dinámica parte de casos reales que traen los propios participantes. El ciclo comienza con un encuentro de sensibilización para alinear expectativas y, luego, cada 21 días uno de los integrantes se convierte en el “centro de atención”: su empresa y su desafío específico son abordados por el resto del grupo y por expertos invitados. El esquema genera un círculo virtuoso: quien expone obtiene propuestas concretas, y quienes escuchan capitalizan ideas y enfoques aplicables a sus propias organizaciones.
En grupos de hasta ocho empresarios, el recorrido puede extenderse como un continuo. El enfoque es eminentemente práctico: resolución de problemas y diseño de planes de acción. Entre las herramientas distintivas aparecen instancias poco habituales en este tipo de espacios, como el acceso a tecnologías de prototipado del Laboratorio de Innovación y Fabricación Digital (LIFAD).
Un espacio pensado para quienes deciden
La propuesta es arancelada y está dirigida a directores, líderes y dueños de PyMEs que asumen la responsabilidad final de las decisiones estratégicas. “Está pensada para quienes, como cualquiera de nosotros, a veces nos sentimos solos en la toma de decisiones”, afirma Rodríguez. El único requisito central, agrega, es “estar dispuesto a invertir en uno mismo y tener ganas de transformar tu organización”.
Según el empresario, hacía falta un espacio así porque la mayoría de las capacitaciones son muy teóricas. "Acá se cubre la vacancia de la colaboración real”, sostiene.

Los desafíos que llegan a la mesa
Las problemáticas que se abordan suelen repetirse, más allá del sector: transformación del modelo de negocio, optimización de procesos, innovación genuina, liderazgo de equipos y gestión del cambio en contextos adversos. “Lo que nos pasa a todos: cómo transformar el modelo de negocio sin morir en el intento, cómo optimizar procesos y cómo innovar de verdad”, resume Rodríguez.
En ese intercambio, la experiencia colectiva permite identificar soluciones simples a problemas que, en soledad, parecen estructurales. Y también ayuda a descartar iniciativas que consumen energía sin generar resultados.
Al finalizar el ciclo, quienes participan se llevan herramientas concretas para reducir costos, ordenar la gestión interna o repensar su negocio. Pero, de acuerdo con Rodríguez, el mayor activo es otro: “Lo más importante es la red de apoyo que armás; saber que tenés a quién llamar cuando tenés un problema”. Y concluye con una invitación directa: “La colaboración hoy es una herramienta de supervivencia, las empresas que colaboran son más productivas y logran buenos resultados. Dirección Abierta no es un gasto, es una inversión, una plataforma de crecimiento que te da aire y herramientas profesionales para asegurar que tu empresa siga en pie y desarrollándose”.
Lo que cambia cuando la gestión se abre
La potencia del programa se refleja en quienes ya transitaron la experiencia y lograron traducir el intercambio en decisiones concretas.
Romina Morello (Kaser Comunicación): profesionalizar procesos en una empresa de servicios
Romina Morello, CEO de Kaser Comunicación, llegó al programa buscando intercambios de calidad. “Fue muy productivo porque el nivel de empresarios era excelente. Actualmente participo de otros espacios similares y la verdad que fue mucho mejor la experiencia que tuve en Dirección Abierta”, afirma.
Desde lo personal, destaca el aprendizaje a partir de líderes inspiradores: “Aprender cómo manejan sus empresas fue muy motivador”. En lo laboral, el impacto fue inmediato: “Me llevé un montón de ideas, estrategias y procesos de trabajo que pude mejorar o integrar”.
Aunque Kaser pertenece al sector servicios y compartía mesa con industrias manufactureras, hubo allí una oportunidad para la agencia de comunicación: adaptar metodologías de control de calidad y de iteración propias de líneas de producción a sus procesos internos. “Documentar pasos y tener reuniones de seguimiento con mandos medios fueron algunas de las cosas que incorporamos”, explica.

Luciano Marsicovetere (OX Grips): ordenar para crecer
Luciano Marsicovetere, fundador de OX Grips, emprendimiento especializado en equipamiento para la industria audiovisual, llegó con una inquietud transversal: la organización. “Al ser emprendedor uno va empujando y deja cosas importantes a un costado: desarrollo de producto, de clientes, de proveedores, estructura”, relata.
El intercambio con empresarios de rubros muy distintos fue clave. “Sometés tus planteos a una visión externa y de pronto te dan soluciones simples para cosas que veías como gravísimas”, explica.
Las primeras decisiones no tardaron en llegar: reasignación de tareas, redistribución de espacios, incorporación de un asesor externo para ordenar el desarrollo de producto. “Implementamos mucha organización a partir de eso”, asegura.
Su conclusión es contundente: “Crecés más rápido cuando te apoyás en la experiencia de otros. Es mucho lo que te aporta en relación a lo que puede llegar a valer”.
Cristian Zorza (Colorpel): fortalecer lo comercial y administrativo
Cristian Zorza, titular de Colorpel, empresa productora de componentes para la industria del juguete, se acercó con un diagnóstico claro: fortaleza técnica e industrial, debilidad comercial y administrativa. “Llegué con un desafío: poder desarrollar en mi empresa la parte de ventas”.
En las reuniones de Dirección Abierta, expuso sus dificultades y recibió miradas diversas sobre planes de negocio y alternativas estratégicas. “Cada uno mostró distintos puntos de vista desde su trayectoria, y eso estuvo muy bueno”, destaca.
Por eso recomienda el programa y no descarta volver a participar: “Uno nunca termina de aprender y la coyuntura hace que todo sea más dinámico. Hay que estar siempre actualizado”.
En un contexto difícil para la industria nacional, Dirección Abierta propone una premisa simple pero poderosa: abrir la gestión para fortalecerla. Al convertir la experiencia individual en inteligencia colectiva, el programa del CIDEM-UNTREF consolida una comunidad de empresarios que entienden que decidir mejor no es cuestión de intuición personal, sino de diálogo y aprendizaje compartido.





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