La universidad lanza una Maestría en Consumo y Producción Sostenible inédita en la región
- cidem7
- 19 feb
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Con una mirada orientada a la gestión, el empleo y la transformación del sistema productivo, la Universidad Nacional de Tres de Febrero presentará a mediados de 2026 esta innovadora propuesta formativa.

En un escenario global atravesado por nuevos estándares ambientales, exigencias sociales crecientes y profundas transformaciones en la forma de producir y consumir, la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) se prepara para dar un paso estratégico. A partir del segundo cuatrimestre de 2026, la institución pondrá en marcha la Maestría en Consumo y Producción Sostenible, una propuesta inédita en Argentina y en América Latina, y una de las pocas existentes a nivel internacional.
“Hay poco trabajo en el mundo en general y si miramos dónde se está generando empleo es en la ciencia, la tecnología y la sostenibilidad”, afirma Juan Martín Sánchez, director de la Maestría. “El problema es que no estamos formando profesionales para ocupar esos espacios”.
Una maestría que nace desde el mundo del trabajo
La nueva carrera surge a partir de una trayectoria institucional consolidada de la UNTREF en temas vinculados al empleo, la sostenibilidad y la vinculación con el sistema productivo. Desde el Instituto del Mundo del Trabajo (IMT), Sánchez y su equipo vienen trabajando desde hace años con organismos públicos, organizaciones internacionales, cámaras empresarias, sindicatos y empresas en formación y asistencia técnica.
“Detectamos una necesidad muy marcada: todo el mundo habla de sostenibilidad, pero no hay gente formada para llevarla adelante en los procesos productivos y de gestión”, explica. “Se conoce el discurso, pero faltan herramientas concretas para incorporarla en las organizaciones”.
Esa vacancia formativa fue el primer disparador de la Maestría. El segundo, la agenda internacional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 12, orientado al consumo y la producción sostenible, que durante años funcionó como guía para políticas públicas e industriales en el país. Y el tercero, quizá el más estructural, tiene que ver con un modelo de desarrollo para la región.
“Argentina y América Latina necesitan adecuar sus patrones de consumo de recursos y sus modelos de producción. No es una idea académica: el escenario internacional lo exige”, sostiene Sánchez. “Los estándares ambientales y sociales ya son parte de la competitividad, del acceso a mercados y del financiamiento”.
Sostenibilidad no optativa: competitividad, empleo e inclusión
Desde esta perspectiva, la Maestría parte de una definición clara y poco frecuente en el campo académico: no hay sostenibilidad sin crecimiento económico, inclusión social y protección de los bienes naturales.
“Si una organización no ve en la sostenibilidad una forma de generar recursos, incentivos y competitividad, no va a haber transición posible”, enfatiza el director. “La sostenibilidad tiene que ser sostenible en términos económicos, tiene que generar trabajo decente y tiene que proteger, restaurar y promover el uso eficientemente de los bienes naturales”.
Este enfoque se aleja de miradas filantrópicas o meramente declarativas. “La inclusión social no es pintar un colegio una vez al año. Es generar las condiciones para que la gente que está fuera del sistema pueda ser incluida a través del trabajo”, señala Sánchez.
Una propuesta pensada para las PyMEs
Aunque la Maestría está abierta a profesionales de distintos ámbitos, el foco está puesto especialmente en las pequeñas y medianas empresas. “Las grandes compañías ya vienen trabajando estos temas y tienen músculo para hacerlo. Las PyMEs, en cambio, lo necesitan más y tienen menos herramientas”, explica.
En un contexto económico complejo, Sánchez es claro: “Entendemos que hoy muchos empresarios piensan primero en pagar sueldos. Pero incluso cuando no se habla de sostenibilidad, se habla de eficiencia, de costos, de materiales, de energía, de residuos. Todo eso ya es sostenibilidad”.

La Maestría busca justamente traducir esos problemas cotidianos en decisiones estratégicas, capaces de reducir riesgos, mejorar la productividad, acceder a mercados y detectar oportunidades donde antes no se veían. “Hoy los pliegos de licitación ya asignan puntaje por sostenibilidad. No trabajar estos temas es perder competitividad”, advierte.
Gestión, pragmatismo y aplicación real
Uno de los rasgos más distintivos de la propuesta es su orientación profesional y práctica. “No es una maestría teórica. Es una formación orientada a la gestión”, subraya Sánchez.
El recorrido académico culmina con un trabajo final aplicado, que no adopta el formato de tesis tradicional. “Desde el inicio le pedimos al estudiante que elija una organización —idealmente aquella en la que trabaja— y durante toda la cursada lo vamos dotando de herramientas para que diseñe un plan real de mejora en consumo y producción sostenible”, explica.
“Cuando termina la carrera, no se va solo con conocimiento: se va con un proyecto concreto listo para implementar”, resume.
Herramientas para intervenir en la complejidad
El plan de estudios hace foco en los aspectos más sensibles del desempeño organizacional: eficiencia en el uso de recursos materiales y energéticos, reducción de impactos, economía circular, análisis de ciclo de vida, ecodiseño, compras sostenibles, finanzas sostenibles, estudios de impacto, y medición, reporte y comunicación rigurosa de la sostenibilidad.
“No nos quedamos en un abordaje genérico ni superficial”, aclara Sánchez. “Queremos que lo que se haga y se reporte sea medible, verificable y realmente vinculado a la sostenibilidad”.
Multidisciplinariedad como valor estratégico
La Maestría está pensada para profesionales de diversas disciplinas, no solo ingenieros o especialistas ambientales. “Hoy las áreas de sostenibilidad, compliance o desarrollo sostenible están ocupadas por profesionales de las ciencias sociales, económicas, políticas, ambientales y técnicas”, explica el director.
“La sostenibilidad es económica, social, ambiental y política al mismo tiempo. Abordarla desde una sola mirada le quita profundidad”, afirma. La apuesta por la multidisciplinariedad busca formar egresados capaces no solo de comprender los problemas, sino de diseñar e implementar soluciones viables, alineadas con regulaciones, incentivos, tecnologías y capacidades reales de las organizaciones.

Docentes de referencia y un comité académico de excelencia
Otro de los pilares de la Maestría es la calidad de su cuerpo docente y comité académico, integrado por profesionales de primer nivel, con vasta trayectoria académica y fuerte inserción en organizaciones.
Entre ellos están Inés Camilloni, una de las máximas autoridades en cambio climático en Argentina; Leila Devia, responsable de la carrera de Derecho Ambiental en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y directora del Centro Regional Basilea para América del Sur; María José Alzari, referente nacional en compliance y desarrollo sostenible desde el ámbito empresarial; Salvador Gil, uno de los principales expertos en energía del país; y Manuel Morrone, director de impacto ambiental de la Provincia de Buenos Aires.
También forman parte del equipo docente Carlos Piñeiro, quien diseñó la Estrategia Nacional de Consumo y Producción Sostenible; Fernando Álvarez de Celis, pionero en ciudades sostenibles; Diego Cejudo, responsable de la Estrategia Nacional de Compras Sostenibles; y Dolores Delucci y Marisol Furh, dos de las expertas más reconocidas en diseño sostenible, entre otros.
“El criterio siempre fue convocar a los mejores especialistas que, además de tener mucho conocimiento teórico, conozcan la industria desde adentro”, destaca Sánchez. “Gente que pueda acompañar a los estudiantes en procesos reales de transformación”.
El comité académico incluye a Bárbara Couto (Universidad Nacional de General Sarmiento), Julio Sola (director de Ingeniería Ambiental de la UNTREF), Tomás Jellinek (CIDEM-UNTREF) y Julia Farinelli, especialista de Naciones Unidas en economía y sostenibilidad.
Ciencia, tecnología e innovación: una alianza clave
La Maestría articula estrechamente con la Especialización en Gestión de la Tecnología y la Innovación (GTEC) y con el CIDEM de la UNTREF, incorporando asignaturas que fortalecen la toma de decisiones tecnológicas y la gestión del cambio organizacional.
“La transición hacia el consumo y la producción sostenible es, en gran medida, un proceso de cambio tecnológico”, sostiene Sánchez. “Sin ciencia, tecnología e innovación, la sostenibilidad se queda en la intención”.
Desde esta articulación, los estudiantes adquieren herramientas para evaluar tecnologías, decidir qué adaptar, qué desarrollar y qué incorporar, y gestionar procesos de innovación orientados a la competitividad y la sostenibilidad.

Un aporte estratégico para el desarrollo argentino
En un país con enormes desafíos estructurales y una agenda ambiental muchas veces relegada, Sánchez no duda en el rol que puede jugar la nueva Maestría: “La sostenibilidad no es optativa. El mundo ya adoptó estándares que impactan directamente en nuestras empresas”.
“Si no se incorpora esta variable en el centro del negocio, los costos aparecen después y son mucho más altos: pérdida de mercados, más litigiosidad, más restricciones”, advierte.
Con esta nueva propuesta, la UNTREF busca formar profesionales capaces de gestionar la transición, fortalecer el ecosistema productivo y contribuir no solo a reducir impactos ambientales, sino también a generar empleo, innovación y competitividad.
“De eso se trata”, concluye Sánchez. “De formar gente que pueda transformar la sostenibilidad en una estrategia real de desarrollo para las organizaciones y para el país”.





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