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TapiaTech y la máquina que busca revolucionar la construcción con tierra

  • cidem7
  • 18 may
  • 5 min de lectura

El inventor Gastón Silva presentó en el Tanque de Ideas un sistema que combina una técnica milenaria con automatización avanzada para construir viviendas más rápidas, económicas y sustentables.



A los 54 años, Gastón Silva sigue definiéndose más por la curiosidad que por los títulos. Piloto de aviones y helicópteros, habituado a recorrer el país y pasar horas en hoteles entre vuelos y clientes, convirtió esos tiempos muertos en un laboratorio mental permanente. Allí nacieron buena parte de las 21 patentes que tiene registradas: desde un simulador de taqueo para polo que hoy comercializa en China hasta un carrito de supermercado que limpia mientras avanza.


“No tengo formación técnica, pero siempre tuve una mentalidad inventiva”, cuenta. Y agrega: “La cabeza de la persona que inventa es una cabeza rebelde. Uno ve algo y piensa: ‘qué mal hecho está esto’ o ‘cómo podría mejorarse’”.


Esa mezcla de inconformismo, intuición y obsesión por encontrar soluciones derivó en su proyecto más ambicioso hasta el momento: TapiaTech, una máquina semi automatizada para construir viviendas con tierra apisonada —la antigua técnica de la tapia— que promete reducir drásticamente costos, tiempos de obra y huella ambiental.


La propuesta fue presentada en el 11° Tanque de Ideas organizado por el Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones (CIDEM) de la UNTREF y la Red de Empresarios para el Desarrollo (RED), y hoy es uno de los proyectos que la universidad decidió acompañar para avanzar hacia la etapa de prototipado.


Una tecnología ancestral con lógica del siglo XXI


La construcción en tapia es una técnica milenaria basada en compactar tierra húmeda dentro de moldes hasta formar muros sólidos y resistentes. Se utilizó en diferentes culturas del mundo y todavía hoy sobreviven construcciones emblemáticas realizadas con este sistema, como sectores de la Muralla China, edificaciones históricas de América Latina o la ciudad de Shibam, en Yemen, conocida como “la Manhattan del desierto”.


Sin embargo, Silva detectó un problema: pese a sus ventajas térmicas, ambientales y económicas, el sistema había quedado relegado porque demandaba demasiado tiempo y esfuerzo físico. “La tapia se dejó de usar más que nada porque lleva mucho tiempo la construcción”, explica. “Entonces pensé: acá falta desarrollo y falta alguien con una visión tecnológica”.


Ese fue el punto de partida de TapiaTech. La idea no surgió de cero sino de un hallazgo: combinar una técnica ancestral con tecnologías contemporáneas de automatización, sensores y mecatrónica.


Cómo funciona TapiaTech


El sistema diseñado por Silva consiste en una máquina que se desplaza sobre el propio muro mientras construye. A medida que avanza, incorpora una mezcla de tierra, arena y un pequeño porcentaje de cal, compactándola capa por capa mediante rodillos y pisones neumáticos.


La innovación no está solamente en automatizar el proceso, sino también en controlar la calidad de la compactación mediante sensores inteligentes. Uno de los rodillos posee un sistema que detecta si el material alcanzó la densidad adecuada; si eso no sucede, la máquina se detiene automáticamente hasta corregir el problema. “La tecnología no solamente logra rapidez y comodidad, sino que además mejora la estructura de la pared”, resume Silva.


El objetivo es que la máquina pueda operar con apenas tres trabajadores y levantar una vivienda de 80 metros cuadrados en un día de trabajo, incluyendo paredes terminadas y revocadas. Según los cálculos preliminares incluidos en el proyecto, el sistema permitiría reducir alrededor de un 70% los costos respecto de la construcción tradicional.


El contraste económico es contundente: mientras una vivienda construida con mampostería tradicional podría rondar los USD 20.000, el sistema TapiaTech estima un costo cercano a los USD 3.000.


La ciudad de Shibam, en Yemen, está íntegramente construida con tierra apisonada.
La ciudad de Shibam, en Yemen, está íntegramente construida con tierra apisonada.

Construir más barato, más rápido y con menos impacto


Más allá del aspecto tecnológico, el proyecto busca responder a problemas concretos: el déficit habitacional, el costo de la construcción y el impacto ambiental de la industria. “En Argentina faltan más de tres millones de viviendas”, señala Silva. “Esto puede dar una solución en determinadas regiones y también a nivel mundial”.


La lógica del sistema apunta a aprovechar materiales disponibles localmente —tierra, arena y cal— evitando procesos industriales complejos y reduciendo el transporte de materiales. Además, las viviendas poseen alta inercia térmica, lo que ayuda a mantener temperaturas estables y disminuye la necesidad de calefacción o refrigeración artificial.


Otro diferencial es que prácticamente no genera desperdicios. Si una pared debe modificarse, el material removido puede reutilizarse en la mezcla. “No hay escombros. Lo que es tierra, a la tierra vuelve”, sintetiza el inventor.


En la carpeta técnica del proyecto también se destaca que el sistema podría generar empleo local calificado, facilitar procesos de autoconstrucción asistida y permitir que cooperativas, municipios o comunidades rurales operen la tecnología con capacitación mínima.


Del garaje al prototipo


Aunque TapiaTech todavía no cuenta con un prototipo industrial funcionando, el proyecto ya atravesó varias etapas de diseño conceptual y pruebas rudimentarias realizadas por Silva en su propia quinta. “Las probetas me permitieron ver que estaba parado sobre algo real”, recuerda.


Actualmente el desarrollo se encuentra en una instancia clave: transformar el diseño digital en una máquina física capaz de validar técnicamente el sistema constructivo. Allí aparece el acompañamiento de la UNTREF.


La relación con la universidad comenzó después de que Silva enviara correos electrónicos a más de 240 instituciones buscando apoyo para su idea. UNTREF fue una de las pocas que respondió rápidamente. “Me dijeron: ‘venite, esto nos interesa y vamos a buscar los recursos para desarrollarlo’”, cuenta.


Desde entonces, el CIDEM comenzó a trabajar junto al inventor para vincular el proyecto con los especialistas del Laboratorio de Innovación y Fabricación Digital (LIFAD) de la universidad. Según Silva, la meta es tener una primera versión funcional de la máquina dentro de aproximadamente un año.


Render de la máquina ideada por Silva.
Render de la máquina ideada por Silva.

Un proyecto que busca inversores


TapiaTech no sólo se plantea como una innovación tecnológica sino también como un modelo de negocios escalable. El proyecto contempla distintas líneas de desarrollo: fabricación y venta de máquinas, servicios de construcción, capacitación de operarios, licencias tecnológicas y provisión de repuestos.


Los potenciales usuarios son múltiples: municipios con déficit habitacional, cooperativas de vivienda, empresas constructoras, ONGs, desarrollos turísticos sustentables e incluso comunidades que podrían autogestionar sus propias viviendas.


“La máquina puede convertirse también en una oportunidad laboral. Comprás una máquina, conseguís tierra, arena, cuatro empleados y tenés un emprendimiento”, imagina Silva.


Por eso, una de las búsquedas actuales apunta a conseguir financiamiento para construir el primer prototipo industrial y avanzar hacia las pruebas de campo. El inventor cree que el potencial de la tecnología excede el mercado argentino y podría expandirse a otras regiones de América Latina, África o Asia donde el déficit habitacional y los costos constructivos representan desafíos estructurales.


“Estamos agregando tecnología para favorecer el tiempo, la estructura y el costo”, afirma. “Creo que esto realmente puede revolucionar una parte de la construcción”.

 


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