Un simulador que anticipa el futuro de la capacitación técnica
- cidem7
- 19 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb
La UNTREF presentó en la Sede Los Aromos un innovador simulador de ensayos no destructivos por ultrasonido, desarrollado junto a la PyME ENOD. La tecnología, que combina hardware y software, permite reducir costos y riesgos en la formación técnica.

En la Sede Los Aromos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) se vivió una jornada que, más que una simple presentación, fue la celebración de un hito. Allí se dio a conocer el simulador de ensayos no destructivos para la técnica de ultrasonido desarrollado por el Laboratorio de Innovación y Fabricación Digital (LIFAD) de la universidad en articulación con la PyME ENOD, especializada en inspecciones industriales.
El encuentro reunió a representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de Buenos Aires —que financió el proyecto a través del programa FITBA—, referentes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), directivos y técnicos de ENOD, empresarios de la región y el equipo de expertos de UNTREF que trabajó durante un año en el desarrollo.
Una solución concreta para un problema real
El proyecto surge de una necesidad concreta planteada por ENOD y de la posibilidad de articular financiamiento público con inversión privada. El resultado es un kit físico acompañado por un software específico que permite capacitar técnicos en ensayos no destructivos por ultrasonido sin necesidad de trasladarlos al campo ni utilizar equipos reales en una primera etapa.
En la práctica, los ensayos no destructivos buscan detectar fallas internas en piezas industriales —como soldaduras en caños o estructuras metálicas— sin dañar el material. La técnica de ultrasonido consiste en emitir ondas que atraviesan la pieza y analizar las señales que regresan para identificar discontinuidades internas. En entornos reales, estos ensayos suelen realizarse en condiciones complejas: plantas industriales, zonas remotas, estructuras de gran porte. Implican traslado de personal, equipos costosos y materiales pesados.
El simulador reduce ese escenario a un aula virtual. El kit incluye dos palpadores simulados —los dispositivos que en la práctica se apoyan sobre la superficie a inspeccionar—, superficies que reproducen piezas reales con soldaduras y probetas de calibración impresas en 3D. Todo se conecta a una computadora donde corre el software desarrollado por el equipo de la UNTREF.
“Esta tecnología simplifica enormemente la capacitación y la lleva a un aula virtual, un ámbito mucho más controlable y seguro, más barato y simple”, resumió Alejandro Bottini, coordinador del Laboratorio de la universidad.

Cómo funciona el sistema
El software cuenta con módulos educativos teóricos y módulos de simulación práctica. La primera parte organiza de manera estandarizada los contenidos exigidos por las normas que regulan la formación de operadores en ensayos no destructivos. “Una persona que no entiende nada puede empezar a capacitarse o autocapacitarse”, precisó Bottini.
Luego se despliegan los módulos de calibración y ensayo. El usuario manipula los palpadores físicos sobre las superficies simuladas mientras en pantalla se observan curvas similares a las que mostraría el display de un equipo real. Incluso pequeñas variaciones en el movimiento generan cambios significativos en las señales, replicando la sensibilidad del trabajo en campo.
El sistema permite detectar fallas internas preconfiguradas y autoevaluar el desempeño del usuario. “Cuando encontrás la falla tenés que decir de qué tipo es y después te va a autocalificar el mismo sistema”, prosiguió Bottini. La lógica es clara: acortar la brecha entre la teoría y la práctica antes de enfrentarse a equipos reales.
Una de las mayores dificultades a superar fue el enfoque pedagógico. “El mayor desafío fue adaptar el simulador a la parte didáctica, a que sea algo para la capacitación”, señaló el experto de UNTREF. No se trataba solo de replicar un equipo, sino de construir una herramienta que permitiera aprender de manera progresiva y estandarizada.
Innovación con impacto nacional
Los desarrolladores coincidieron en que existen muy pocos sistemas de este tipo en el mundo. “Es algo innovador a nivel internacional”, destacó Ignacio Fraile, socio gerente de ENOD. La combinación de hardware específico, simulación realista y módulos pedagógicos posiciona a la UNTREF en un segmento tecnológico de alto valor agregado.
El proyecto también se inscribe en un cambio más amplio en la educación. Los presentes expresaron que la capacitación técnica y profesional está virando a la capacitación a distancia a través de simuladores, realidad virtual y nuevas tecnologías. En un contexto de digitalización de la industria, estas herramientas reducen riesgos, optimizan tiempos y democratizan el acceso a la práctica.
Para carreras y capacitaciones con estudiantes distribuidos en todo el país —o incluso en el exterior—, este tipo de dispositivos permite resolver el desafío de la práctica sin necesidad de trasladar laboratorios completos.

Una nueva línea de negocios para ENOD
Además de su valor pedagógico, el simulador abre una puerta comercial para la empresa. “Está pensado como una nueva línea de negocios”, agregó Fraile. Tras la producción de los primeros diez prototipos como producto mínimo viable, la próxima etapa apunta a escalar la fabricación en serie y comercializar el sistema.
La empresa podría así complementar su actividad tradicional de ensayos en campo con la venta de kits de capacitación, tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Orgullo institucional y proyección
El desarrollo, subrayaron, fue fruto de una sinergia real entre sector público, universidad y empresa privada. “Es muy importante mostrar esta articulación entre público y privado, en la que el resultado es una solución real para una empresa real. Es un proyecto que nos llena de orgullo”, afirmó al cierre de la jornada Tomás Jellinek, director del CIDEM, el centro de la universidad que vinculó a la empresa con los expertos del LIFAD. Un orgullo que combina ciencia, creatividad, trabajo interdisciplinario y compromiso con el desarrollo productivo.
Para la UNTREF, el simulador representa mucho más que un dispositivo tecnológico. Es la evidencia tangible de que la investigación aplicada puede convertirse en soluciones concretas para la industria y en herramientas de innovación educativa.
En Los Aromos no solo se presentó un equipo. Se mostró un modelo de articulación que anticipa el rumbo de la formación técnica en la era digital: menos distancia entre la universidad y la industria, más tecnología al servicio del aprendizaje y más oportunidades para que el conocimiento se transforme en desarrollo económico real.






Comentarios